domingo, septiembre 17, 2006

Chelsea o el peligro del exceso


El golazo de Didier Drogba con el que el Chelsea ha derrotado esta tarde al Liverpool no debe disimular el dubitativo comienzo de temporada que lleva el equipo de Stamford Bridge.

Desde Londres siempre llegan noticias de que en el club, en la parcela futbolística, sólo manda el manager Mourinho. Aseguran que Abramovich no mueve un dedo en cuanto a fichajes de futbolistas si no es con la aprobación del portugués.
Sin embargo, los fichajes de Ballack y Shevchenko han desnaturalizado al equipo dos veces Campeón de la Premier. Además, no sólo han sido los que han llegado; las salidas de gente tan vital en el crecimiento reciente del club como Gudjohnsen, Duff o Crespo han podido afectar al equilibrio de la plantilla.
A día de hoy el Chelsea ya no es el equipo rápido, incisivo, pujante y goleador que ha maltratado rivales de toda condición estos dos últimos años. Las bandas y el juego exterior han desaparecido, y todo se basa en un mediocampo formado por Makelele, Essien, Lampard y Ballack, dobles parejas de jugadores similares que provocan de manera seguro involuntaria un fenomenal atasco en el ataque blue.
Parece que Mourinho se está viendo obligado a meter a los nuevos aunque sea con calzador, pero no está funcionado. La velocidad del juego de su equipo ha disminuido, y está ganando los partidos a balón parado o con genialidades aisladas como la de Drogba de hoy. Además, el rendimiento individual de los dos fichajes está siendo bajísimo; Ballack apenas interviene en el juego y para colmo deja entradas viles como la de hoy que le ha supuesto la expulsión, y la velocidad letal de Shevchenko parece acaberse quedado guardada en Milanello.
En descargo de Moutinho seguramente puede decirse que los dos hombres llamados a ocupar esas bandas que tanto se echan a faltar ahora, Robben y Joe Cole, han estado lesionados.

Será difícil que el Chelsea pueda mantener ese cuadrado en la media y que no vuelva a la forma de juego que tantos éxitos le ha dado. Si no, si se deja llevar por el brillo de las estrellas y cede a su atomización en el equipo sin criterios deportivos, corre el riesgo de pasar por los mismos problemas que ha tenido el Real Madrid...
Hasta este verano, siempre habían fichado jugadores, no estrellas con nombre. Essien, Drogba, Carvahlo, Makelele, Robben. A muy alto precio, sí, pero atendiendo sólo a razones y necesidades futbolísticas. Los fichajes de Shevchenko y sobre todo de Ballack parecían innecesarios, y ahora hay que rentabilizarlos. Difícil gestión para Mourinho. De cómo la gestione dependerá gran parte del éxito del Chelsky esta temporada.

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