domingo, marzo 25, 2007

Fútbol y literatura semidesnatada

"Necesito un héroe, necesidad poco habitual cuando cada día nos trae uno nuevo". Lord Byron, poeta.

Cuesta creer que la gente los compre y mucho más que se aguante el calvario de leerlos, pero casi es imposible moverse por la plaga de libros sobre fútbol que le acosan a uno desde el momento que pisa suelo inglés. Y no nos referimos únicamente a las autobiografías de jugadores que todavía están lejos de concluir sus carreras, pero que al menos tienen cierto renombre y talento, como Steven Gerrard, Frank Lampard o nada menos que, con sus 21 añitos, el eslabón perdido, Wayne Rooney.
Lo espeluzanante es que TODO sobre el fútbol se considera digno de publicar en Inglaterra, no importa lo inocuo que sea el tema. En una tienda de revistas del aeropuerto de Heathrow, esta semana, lo que destacaba por su tamaño y posición era un libro sobre Alan Curbishley y sus años como entrenador del Charlton Athletic. Al lado, una biografía de Robbie Keane, suplente irlandés del Tottenham. Y otro -levanten las manos los que los conocen- sobre Shaun Goater, del Manchester City; Graeme Sharp, del Everton, o Bryan Gunn, portero del Norwich y del Aberdeen.

Lo más increíble es que se deben de vender, y bien. Porque se pueden comprar en todos lados. Hasta en las farmacias. "Unas aspirinas, un cepillo de dientes y la autobiografía de Robert Pirès, por favor". "Enseguida. ¿Algo más?". "¿Tendría El Macca-Cuatro Años en el Real Madrid?". "Claro que sí. También tenemos en rebajas las biografías de Rafa Benítez, José Mourinho, Arsène Wenger y Hasta Luego, pero no Adiós. de sir Bobby Robson, por si le pudieran interesar".

Robson, ex entrenador del Barcelona y de la selección inglesa, tiene escritos ya, a sus setenta y tantos años, media docena de autobiografías. Alex Ferguson, del Manchester United, por ahí anda. Y en cuanto a David Beckham y su esposa, Victoria, ya se han publicado más libros sobre ellos que sobre William Shakespeare.

Todo esto llama poderosamente la atención y habla bien de la pasión por el fútbol de los ingleses, por no hablar de su indiscriminada voracidad literaria y también, en una época en la que no carecemos exactamente de información sobre los famosos, de su hambre de ídolos. En su afán de llenar el vacío existencial, de vivir sus vidas a través de los otros, llegan a extremos insólitos. Como demuestra el caso de la novia de Rooney, una tal Coleen McCullough, que todavía no ha cumplidos los 20 años, pero también ha escrito ya su autobiografía. O, mejor dicho, dos.

La primera se titula sencillamente Coleen, ya que en Inglaterra ha llegado a ser una de esas personas ultrafamosas conocidas por su primer nombre, como Madonna o Pelé, y se publicó hace dos años. La aportación más valiosa de este libro al conocimiento humano se reduce a dos datos: que la primera vez que salió con su Wayne fueron al cine a ver la película Austin Powers y que, con 17 años, él le propuso matrimonio en una gasolinera.

La obra más reciente de la autora se llama Coleen: Bienvenidos a mi Mundo. Trata de cuatro temas: las compras, la ropa, el maquillaje y la dieta.

Algunos ejemplos de las perlas que deja Coleen para la posteridad: "Durante la semana desayuno cereales -Corn Flakes o Sugar Puffs- con leche semidesnatada"; cuando va a Londres, a hacerse fotos para las revistas, le suelen ofrecer otro desayuno, "y quizá me coma una tostada"; entonces, elige qué ropa ponerse: "Si algo no me queda bien, pruebo otra cosa". En cuanto a lo que ella llama, con una admirable ausencia de ironía, su carrera, ésta "puede ir aún en todo tipo de direcciones". Lo fundamental, dice, "es construir sobre todo lo que he logrado".
Que es, claro, exactamente cero. ¡Y nos lo cuenta Coleen a lo largo de 336 páginas! Pero lo más maravilloso de todo, lo más insondable, lo que demuestra una vez más el irreducible misterio de la condición humana, es que decenas de miles de personas se gasten alegremente 22 euros en la compra de un libro sobre una mujer cuyo únco interés reside en ser la novia de un gran futbolista y cuyo unico mérito literario -como en el 95% de los libros que se venden en Inglaterra sobre el mundo del fútbol- es su singular banalidad.

John Carlin - El País

Fotografía: Wayne Rooney y Coleen

1 comentarios:

Prismatico dijo...

Muy interesante de verdad pero los ingleses traspiran el futbol en un grado similar pero con identidad diferente como los argentinos.

 
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