lunes, noviembre 12, 2007

Hay que dar un golpe de timón


Podría valer el artículo de hace 15 días frente al Valladolid. Valdría todo, punto por punto. Nada ha mejorado, pero esto no es lo peor. El equipo ha dado un paso atrás. Getafe se convirtió el sábado en lo que puede ser el vídeo de la temporada. Y esto no es una broma. Porque si alguien repasa con detenimiento este partido verá el mejor recopilatorio de los errores tácticos que ha cometido el Barça fuera de casa desde la temporada pasada hasta hoy. Siéntate cómodamente, pon el vídeo y lo único que tienes que hacer es no mirar hacia otro lado.

Todos, técnicos y jugadores, tienen la obligación de examinar, desmenuzar, analizar, el partido ante el Getafe. Ahora ya no hay excusa. Cada fracaso fuera de casa ha tenido una lectura diferente, pero ahora hay un partido que lo resume todo en uno. Corregido y aumentado. Solo hay algo positivo: es la jornada 12 y no hay nada perdido, pero el crédito de errores en un campeonato prácticamente está agotado. Es el momento de dar un golpe de timón.

Los centrales, 10 metros más arriba; las líneas, más juntas, velocidad de balón, juego de posición. Hemos repasado tantas veces todos estos conceptos desde que empezó la Liga que parece que sea monotemático. Lo he dicho al principio. Todo lo escrito hasta hoy vale, pero con el añadido de que los jugadores que han de marcar la diferencia no están. Para mí, los delanteros son el punto final de todo. Si el equipo funciona, ellos funcionan. Es más, el equipo puede no funcionar y ellos salvarse con destellos individuales. Sin embargo, si ellos desaparecen, el equipo, como concepto, desaparece.

Un chollo para el rival
Lo vimos en Getafe. Cuando el equipo tenía el balón no encontraba a nadie desmarcado. Todos quietos. Ni un movimiento de ruptura. Un chollo para la defensa. No hay nada mejor para un sistema de contención que la ausencia de movilidad. Entonces todo tiene que resumirse en la genialidad individual y este bien, hoy, también anda escaso en el Barça. O sea, en ataque, bajo mínimos.

Este sería el gran problema para muchos y, siéndolo, aun hay otro peor. Es cuando pierdes el balón. Aquí empieza el horror. Los dos extremos no hacen el más mínimo gesto de presión ni de ayuda defensiva y aquí es donde el equipo se va desangrando. Dos salidas fáciles para la cobertura rival. Dos autopistas sin peaje. El centro del campo rival que se convierte en un momento en una marabunta. Tres contra cinco. Tres contra seis. Los laterales del Barça que dudan en salir en ayuda del centro del campo. Los centrales que no saben si ir cinco metros adelante o cinco hacia atrás. Todo fuera de control. El equipo desaparece y entra en el juego que te impide ganar. O peor. Que te hace perder.

Tenemos el vídeo de Getafe. El del sábado. Y tenemos una videoteca llena con los partidos de hace un par de temporadas. Muy bien, vamos a ver qué hacíamos entonces y qué hacemos ahora, cómo corríamos entonces y cómo corremos ahora, cómo presionábamos entonces y cómo lo hacemos ahora, qué hacían los delanteros entonces y qué hacen ahora, qué velocidad de balón aplicábamos y cuál aplicamos ahora, qué distancia había entre líneas y cuál hay ahora. A partir de aquí, nadie se puede esconder.

El peso del Camp Nou
Y otra cosa, y esta va para la prensa. El domingo pasado contra el Betis no fue ninguna maravilla. No se puede hablar de un gran Barça cuando el equipo aun está lejos de tomarle el pulso a la temporada. No se puede pasar del elogio a quemarlo todo de domingo a domingo. Es más, voy a ir más lejos. No hay un Barça en el Camp Nou y otro fuera. Es casi el mismo. Solo varía el valor futbolístico del rival que en el Camp Nou no se atreve a casi nada. Esta es la realidad y cualquier día de estos, si no se soluciona el déficit de fútbol colectivo que padece el Barça, puede ocurrir que el virus de visitante alcance al Camp Nou.

Tal vez lo ocurrido este fin de semana le acabe viniendo bien al Barça. Lo digo por lo ocurrido en Getafe. No por la derrota, sino por los detalles que ofreció la derrota. Y por la victoria del Madrid. No por que ganen los blancos, que esto nunca es una buena noticia para los barcelonistas, sino porque lo más probable es que si ayer hubiesen pinchado con el Mallorca, seguro que lo del sábado no escocería tanto. Esta fue la historia del año pasado. Fallas tú, pero también los demás.

Un final conocido
Y así vas quemando jornadas viéndote arriba, pero pasando de puntitas por encima de tus errores casi sin querer darte cuenta de que un día el fútbol te puede castigar. Y un día sucede que tú vuelves a fallar, pero el otro no lo hace. El final de la historia ya lo conocemos. Esta es hoy nuestra única ventaja: sabemos cuál es el final que nos espera si no somos capaces de hacer bien las cosas de una vez por todas.

Johan Cruyff, en su blog de El Periódico de Catalunya
 
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