jueves, noviembre 01, 2007

Pues no, Guardiola no se dopó

“No es rápido, ni fuerte al choque, ni va bien de cabeza, ni dispone de buen disparo a puerta…pero es el mejor del mundo en su puesto”.

Esta frase podría resumir las características futbolistas de Pep Guardiola. Mientras jugaba, el ex capitán azulgrana recibió encendidos elogios de, aparte de su descubridor Johan Cruyff, gente como Jorge Valdano, Arsene Wenger, Arrigo Sacchi o Michel Platini (el ídolo de la infancia de Pep).

Por eso, cuando anunció a inicios de la temporada 2000/2001 que abandonaba el Barcelona a final de curso, todo fueron especulaciones respecto a qué grande de Europa disfutaría a partir de entonces de su juego rápido, de su carácter y liderazgo.

Sobre lo que pasó aquellos meses es difícil saberlo con certeza. Se cree que Guardiola esperó hasta el final una oferta de la Juventus que no terminó de concretarse, y con ello descartó muchas más, sobre todo de Inglaterra. Así, acabó en el Brescia, donde fue acogido con alborozo por el entrenador Carlo Mazzone y por otro de los últimos románticos del fútbol, Roberto Baggio.

En aquel Brescia, el sistema de juego era muy sencillo. Pep creaba y ordenaba en el centro, Baggio recogía ese juego y lo convertía en peligro, por él mismo o facilitado al delantero de turno, Tare, por ejemplo. Los otro 7 jugadores de campo, comandados por los incansables gemelos Filippini, se dedicaban a correr, defender, achicar, el calcio, en definitiva. Por eso resultó chocante, difícil de creer y más aún de explicar que Guardiola diera positivo en un control antidopaje por nandrolona, en un partido ante el Piacenza.

Cualquiera con unos mínimos conocimientos médicos sabe que, en el fútbol, un tratamiento de nandrolona para mejorar el rendimiento, debe realizarse a medio/largo plazo. En aquellos días se dieron positivos en Italia por la misma sustancia en casos como Couto, Davids o Stam. Apenas unos meses de sanción para cada uno de ellos y a jugar. Todos aceptaron penas menores antes que litigar de manera interminable en los tribunales en un tiempo en el que el Comité Olímpico italiano, influenciado por los aspectos más negativos en la lucha contra el dopaje en el ciclismo, pretendió escarmentar e imponer sanciones ejemplarizantes. Pep no.

Guardiola, que fue condenado a siete meses de prisión, no cejó en ningún momento su lucha por demostrar su inocencia. “La justicia italiana no me puede mirar a los ojos”, era uno de sus comentarios habituales a quien le quisiera escuchar. Aportó junto con su equipo todo tipo de pruebas, que demostraban que su organismo producía nandrolona endógena. A pesar de ello, la Fiscalía italiana, sólo con la prueba del laboratorio de Roma y con un juez honorario, no de carrera, no le dio la razón.

Por fin, el pasado día 23, el Tribunal de apelación de Brescia le absolvió de toda culpa bajo la fórmula de que “el hecho no subsiste”, lo que, según su abogado en Italia, Tomaso Marchese, es una “absolución muy amplia y evidencia que Pep no se ha dopado nunca”.

La noticia confirma la impresión de casi todo su entorno que estaba siguiendo su lucha. A partir de ahora, con su nombre limpio, Guardiola podrá continuar su trabajo en el Barcelona B y llegar en su carrera de entrenador hasta donde su calidad y méritos le lleven, como a cualquiera….cualquiera que jamás infringió las normas.

En El País | Guardiola, inocente y "Siento una felicidad muy íntima"

En El Periódico de Catalunya | Reconstrucción del proceso

Publicado originalmente en Notas de Fútbol

2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Está a punto de empezar a emitir la radio de mi blog. Me gustaría contar con todos vosotros.

CALIGULA dijo...

Fue un error la partida del Barcelona?

 
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