lunes, noviembre 12, 2007

Sin fronteras


El plan 6+5 de la FIFA propone que a partir de la temporada 2010-2011 los equipos europeos presenten sobre el campo formaciones compuestas por un mínimo de 6 jugadores seleccionables por el país de cada Liga. Resulta evidente la incompatibilidad de la propuesta con el derecho a la libre circulación de los ciudadanos y los trabajadores, una de las libertades fundamentales que ampara la legislación comunitaria. A los tratados constitutivos de la Comunidad Europea se suman los artículos incorporados por el tratado de Ámsterdam, que añade el principio de igualdad de oportunidades, cuyo aspecto esencial es la prohibición de la discriminación en razón de la nacionalidad, y el principio de no discriminación, que tiene por objeto garantizar la igualdad de trato entre los individuos, cualquiera sea su nacionalidad, sexo, raza, origen étnico, religión, creencia, discapacidad u orientación sexual. Más allá de su legitimidad, la norma en desarrollo tendría complejas consecuencias en su aplicación diaria en la vida de los clubes y de los futbolistas.

A efectos prácticos habría ciudadanos europeos que no podrían ejercer sus derechos igual que otros. Un futbolista español, por ejemplo, vería mermadas sus posibilidades de ser contratado por otros clubes europeos. Dada la peculiaridad de la norma, que habla de jugadores seleccionables, ésta afectaría también a jugadores nacidos en un país y nacionalizados en otro que hubieran elegido representar a la selección de este último. Un jugador nacido en Italia y con pasaporte español que hubiese optado por representar a la selección española tendría problemas para trabajar en su país natal.

El plan no sólo igualaría a comunitarios con extracomunitarios, que ya cuentan con una limitación de cupo, sino que iría más lejos incorporando un criterio nuevo de distinción de lo nacional. Según éste, sería representante de lo nacional sólo aquél que pueda jugar para la selección de un país, sin importar su lugar de nacimiento. Un concepto arbitrario que se contradice con la razón misma de la norma. El mundo del deporte sólo sigue los pasos de la globalización y la diversidad que deriva de ésta. La diversidad es enriquecedora.
Joseph Blatter, presidente de la FIFA, habla de "la obligación de defender la identidad nacional del fútbol de los respectivos países". Esta alusión a los sentimientos de identidad nacional para la posterior incorporación de restricciones y límites parece una trampa ya vista en otros ámbitos. La esencia de las instituciones trasciende a las personas que la integran. Son atemporales. Se nutren e incorporan el aporte individual y lo hacen propio. Chanel no ha dejado de ser el sello del chic francés porque su diseñador sea, desde hace más de una década, un alemán. La identidad del Real Madrid está marcada por el gusto y la idiosincrasia de sus aficionados y por las personas que, en su tiempo, dirigen y buscan que la evolución del club respete ese sello, que tiene más que ver con la historia de una entidad que con un momento puntual. El fútbol italiano o el español siguen reflejando sus particularidades y manteniendo su esencia distintiva más allá de las características de los jugadores que han militado en sus filas. Hoy, muchos de los clubes más importantes de Europa están en manos de inversores extranjeros, como el Manchester United (un norteamericano) y el Chelsea (un ruso). El capital no tiene patria.

Resultan más desconcertantes las declaraciones del presidente de la FIFA al terminar el encuentro Juventus-Inter del pasado 6 de noviembre: "He visto el partido y me parece algo inaceptable, es un ejemplo neto de un recurso excesivo a jugadores ajenos al país donde se disputa el torneo". Blatter subrayó que la alineación del Inter no presentaba "ningún nativo" y "sólo tres europeos". El presidente de la FIFA parece olvidar, en la cuenta, que un ciudadano nacionalizado tiene las mismas obligaciones y los mismos derechos que uno nativo. En el Inter, ese día, además de los jugadores nacidos en territorio europeo, jugaron Zanetti, Burdisso y Cambiasso, descendientes de italianos, como atestiguan sus apellidos, y poseedores en toda regla de la ciudadanía italiana.

El otro argumento de peso que presenta la FIFA para justificar esta propuesta, es que la misma "promovería la producción de jugadores nacionales provenientes de las divisiones inferiores". Esto presupone forzar la inserción de jugadores a costa de reducir el nivel de la competición. La norma no estaría apuntada a mejorar el nivel de los jugadores juveniles sino a quitarles de en medio a la competencia.

El camino para mejorar el nivel en las formaciones de futuros futbolistas profesionales es exactamente el mismo que en cualquier buen proceso educativo. Esto es realizar un proceso de integración y desarrollo de la personalidad y la capacidad futbolística a través de una gran competitividad. Se necesita tiempo, buenos docentes, elementos y un sistema acorde a la idiosincrasia de cada país. Esto garantiza calidad a nivel profesional. El talento, sin embargo, no conoce de fronteras, es universal.
Los futbolistas tenemos la obligación de defender nuestros derechos de libre circulación. El fútbol no puede pretenderse una singularidad dentro del estado de derecho.

Santiago Solari en El País

5 comentarios:

Círculo Sports dijo...

hola, somos un grupo de estudiantes de periodistas deportivos que decidimos crear un blog para empezar de a poco a insertarnos en los medios. Te pido si puedes pasar o agregarnos a tus links.



Gracias

RDaneel dijo...

Esto como tantas cosas depende de la perspectiva con que se vea. Sobre lo del libre mercado, es axioma en economía que éste no existe, sino que tiende a oligópolios, a menos que haya un ente que dicte pautas básicas. La libre competencia, el dejar hacer puro y simple, invita al mayor a engullirse al más pequeño. Esto es lo que está ocurriendo hoy en día, la liberalización excesiva ha culminado con la creación de un bloque de clubes cada vez más ricos, con los cuales es imposible competir. Ya van 16 años del Estrella Roja y más de 11 del Ajax y con la política actual es claro que no hay ninguna posibilidad que ésto cambie. Claro, de la perspectiva del español o del inglés, esto poco importa, pero el fútbol implica que todas compitan y no sólo algunos. Además un limite también da un filtro a jugadores que sólo existen en videos de representante, asi los clubes tendrían más cuidado al contratar.
Finalmente, hay que observar que todo equipo que piense en marcar época, se forma con un corazón local, que tire del aficionado y se meta en su corazón. Es así en Manchester (Schools, Beckham, Butt, los Neville, Giggs), en Liverpool (Gerrar, Carragher, Fowler, Owen), Chelsea (Terry, Lampar, Cole), Real Madrid (Raúl, Guti, Salgado, Ramos, Casillas), Barcelona (Xavi, Iniesta, Oleguer, Puyol, Victor Valdez). Estos equipos creados a punta de chequera, significan cada vez menos para el seguidor auténtico. Para mi una regulación es necesaria, tal como lo son las leyes antimonopolios para evitar la concentración.

Chus dijo...

Acertado artículo. Desde luego, querer favorecer el ascenso de los canteranos a costa de imponer restricciones es una patochada de cuidado, y no solo resentirá el fútbol de clubes sino también el de selecciones nacionales.

A mi me gusta el modelo inglés de cantera, en el que hay (si no me equivoco) una liga para los equipos B, totalmente aparte de la First Division, Second Division, etc. Los chavales compitiendo con y contra gente de su misma edad, todos con una motivación clara en la cabeza: servir al primer equipo cuando la ocasión se presenta. El que es bueno, va al primer equipo (y no anda perdido por 2B o 3º, como los chavales del Barça B), y el que no es tan bueno, será fichado por un First Division o lo que sea.

Con este sistema, al que es bueno se le ve enseguida, y no anda perdido por divisiones ridículas hasta el día en que se da cuenta de que es demasiado viejo para jugar en un primera, a pesar de su calidad.

Anónimo dijo...

Gran articulo de un gran futbolista. defiende a los de su gremi y desarma las razones que da la fifa para intentar estar al margen de una ley comun para el resto de los trabajadores. Sorprendente claridad y limpia redaccion. Felicitaciones Santiago Solari.

Anónimo dijo...

Yo creo que el fútbol no es ajeno a lo que está pasando en la economía mundial, en general. de hecho es un exponente claro de ella. Hoy en d´´ia los equipos europeos tienen a multitud de jugadores provenientes de continentes que, desgraciadamente, no tienen el nivel de vida del que disfrutamos aquí. ¿Cual es el reflejo de ello? Pues que, al igual que sucede en cualquier sector económico, resulta más barato traer "mano de obra" extranjera más barata, que contratar a europeos que te van a exigir unas condiciones laborales acordes con su nivel de vida. ¿Qué puede bajar el nivel? Cuantos jugadores extranjeros juegan hoy en la liga española que son mucgo peores que algunos de aquí que pululan por la segunda "A" o "B"?
Otro circunstancia que "interfiere" en esye deporte es la situación de los representantes que hacen de los criterios puramente crematísticos una razón deportiva inexistente.
Espero que ese pequeño escrito abra la puerta a un debate más profundo sobre este tema. Un saludo desde Asturies.

 
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