martes, enero 08, 2008

Jugar bien, el camino para ganar

Al Barça ahora solo le vale ganar. Eso ya es importante. Pero el problema del equipo no se arregla solo con eso. Todos tienen que apretar como hace tiempo que no ocurre para volver a la esencia del equipo.

El fútbol es sencillo. Tan sencillo como la ejecución del segundo gol del Barça en Mallorca. Velocidad de balón, posición y desmarque. No hay más. Y esto es lo que aún hoy no entiendo del Barça. Si no hace mucho eras capaz de hacer un fútbol de nivel, jugando con velocidad, abriendo el campo con el balón y cerrándolo cuando era del contrario, apretando arriba, con pases de eliminación, y hoy todo esto aparece en cuenta gotas, es que algo no funciona.
Todos los protagonistas, técnicos, preparadores físicos y jugadores tienen que volver a ver lo que hacían bien para saber exactamente por qué ahora lo hacen mal. Yo siempre he pensado que lo mejor es ir a la imagen para corregir el error. El jugador siempre cree que la culpa no es suya, que él está bien. Entonces, ponle en la tele un partido de hace un año y medio, uno del año pasado y otro de ahora. Que vea todo lo que hacía él y lo que hacían sus compañeros.Los fallos, al principio, son individuales, pero al final arrastran al grupo. Esto es como cuando pierdes el balón y empiezas a correr de un lado a otro y siempre llegas tarde. Lo mejor que puedes hacer es pararte, mirar lo que está pasando y recuperar tu posición. Si no lo haces, estás perdido. Hay momentos en que es muy importante ganar. Y el sábado lo era. Sin embargo, el problema no se arregla solo ganando, sino que todo el mundo tiene que apretar como hace tiempo que no se hace para volver a la esencia del Barça, que es jugar bien. Solo a partir de ahí se puede aspirar a ganar títulos.

Un mes muy exigente. Se pasó Mallorca, pero enero no da tregua. Ahora llega un rival potente y con el que tienes una cuenta pendiente. Para mí es el emparejamiento de octavos de Copa perfecto: Sevilla-Barça. Y si pasas, otro hueso: Villarreal. Y digo en principio porque en una eliminatoria directa a doble partido todo puede pasar. En todas y cada una de las eliminatorias de octavos. Vaya por delante que me encanta la Copa. El formato podría ser mejor --partido único siempre hasta la final--, pero no por ello deja de ser un título al que le tengo especial cariño.

Necesitado como está el Barça de volver a creer en sí mismo, nada mejor que un calendario exigente. Ya llegará la Champions (20 de febrero). Ahora mismo la prioridad no es esta. Para entonces se habrán desvelado muchas dudas. Una, si el equipo se ha espabilado --son siete partidos con el del sábado-- para luchar por la Liga. Y dos, si está en semifinales de Copa. Ninguno de los dos escenarios son sencillos. Tampoco son imposibles, pero los primeros que deben de creer en ello son los propios futbolistas.

Me alegra ver que un tipo con el peso y el rendimiento de Etoo está por la labor de no bajar la cabeza. Ojalá que su "ganar, ganar, ganar", más allá de la discusión del cómo, cale de verdad entre las cuatro paredes de ese vestuario. Aplaudo su carácter y su decisión de arañar una semana a su selección en beneficio del Barça. Podría haberse ido hoy y nadie le hubiese echado en cara nada. Lesionados Messi y Ronaldinho, el camerunés sabe que el equipo le necesita. Lo que en su día hizo y destaqué de Thierry Henry --forzar la máquina aun teniendo dolores por la ausencia de otros--, ahora lo ha hecho Etoo. Esto es implicación. Lo es en los dos casos. Ninguno está ahí para pasar el rato y quemar una etapa. Los dos quieren dar algo extra al club.

Integración complicada. Es cierto que, en el caso del francés, su adaptación no está siendo fácil. Es muy difícil llegar nuevo y encontrar tu sitio en un equipo que directamente no acaba de funcionar. Y más si llegas tras mucho tiempo lesionado. Solo si el equipo logra funcionar mejor de lo que lo hacía antes, Henry será más determinante. Y confío que así sea porque solo con la implicación de todos y cada uno de los integrantes de la plantilla se sacará adelante esta temporada. Quienes seguro que no echarán un cable son los nombres de los futuribles para la próxima temporada. Ante la perspectiva de que nada salga bien surgen las mismas tonterías de siempre en la prensa: que si vendrá este, que si interesa aquel... No me gusta, pero es parte del juego.

Sacar el orgullo. Yo, si fuera futbolista del Barça, me rebelaría contra esto. Y sacaría mi orgullo para tratar de quitarme la cruz que me han puesto --a mí y a mis compañeros-- desde hace un año y pico. Si no cuentan conmigo para el año que viene, que no sea porque no lo he dado todo de aquí hasta el final. Que no me tenga que dar cuenta --como ocurre muchas veces-- cuando ya esté fuera del club o retirado del fútbol. Puedes caer ante el Sevilla, perder los títulos a los que aún aspiras, pero que nunca pase con la sensación de que podías haber hecho más de lo que realmente hiciste. Eso es lo peor. Porque no hay vuelta atrás.

Johan Cruyff en El Periódico de Catalunya
 
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