sábado, enero 12, 2008

Las líneas y la imagen del Athletic que no me gusta

No pude asistir al partido del pasado miércoles en San Mamés, pero un amigo me informó del lío de las líneas. Más tarde, viendo las imágenes de los operarios del Athletic (enhorabuena por la rapidez con la que resolvieron el asunto, se ve que todo no se nos ha olvidado), empecé a removerme inquieto en el sofá mientras una intensa sensación de vergüenza recorría mi mente. Y todavía hoy no he logrado recobrarme de tan deprimente sensación.

El Athletic, ese club conocido por su espíritu inglés, cercano al fair-play y a entender la competición de una forma dura pero limpia, era sorprendido por el radar del árbitro haciendo trampas. Trampas que nos hablan de un equipo, de un entrenador, que se siente inferior y que pretende equilibrar la balanza con la reconversión del terreno de juego.
Cuando se habla de la filosofía del Athletic y del encanto seductor que genera un proyecto que nos lleva a los orígenes del fútbol permitiéndonos recordar cómo era y de dónde viene --otro día hablaremos de la parte complicada del asunto--, no solo se hace referencia a que juega con futbolistas vascos, sino a una forma de encarar la competición noble, de un público que apoya de forma incondicional a los suyos pero que sabe reconocer el talento del rival, un público que sabe aplaudir a nuestros contrincantes aunque sean los mismos que acaban de destrozarnos. Recuerdo una emocionante ovación al difunto Juanito cuando era sustituido con la que el aficionado rojiblanco premiaba no al jugador sino al hombre que había peleado de igual a igual con los leones, llevándose la victoria para Madrid.

Me dirán que eran otros tiempos, que era otro fútbol, que ya en San Mamés se protesta y reclama lo mismo que en los demás estadios de nuestra liga. Que lo del fair-play hace tiempo que se fue diluyendo en las aguas del Nervión y que estas últimas temporadas rondando con el descenso han sacado lo peor de nosotros. Hay quien añadirá desde el rincón más pragmático, también más tramposo, que en esto del fútbol quien no llora, no mama (esa es, por ejemplo, la conclusión que uno saca al leer la opinión de Schuster respecto a sus declaraciones de los árbitros), como si fuera más lícito presionar a los colegiados fuera del campo que engañarles dentro del terreno de juego.

Yo les digo que no me gusta. Sé que suena a romántico, pero me gusta la imagen de un equipo que se entrega hasta el final, que intenta su fútbol por encima de las modas. Me gusta pensar en un club convencido de lo que hace, un club que cree en los suyos, un equipo que siente el aliento de 40.000 gargantas dispuestas a ignorar las carencias ya que sabe que estas se diluyen en la suma del colectivo. Un club, un equipo, una afición, sin miedo.

Andoni Zubizarreta en El Periódico de Catalunya

2 comentarios:

MUNDO FUTBOLERO dijo...

Me gusto mucho tu Blog, y me encantaría un intercambio de enlaces.
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Si tienes otros blogs espero que me enlaces en ellos también. Me gustaría que me pases este dato de tu Blog: País en el cual fue creado. Este último dato es necesario para poder colocarte en algunas de las secciones de Links que se encuentran en mi Blog.

Un abrazo.

JOSÉ I. FERNÁNDEZ dijo...

Cuando he comenzado a leer el artículo pensaba que era tuyo, pero al ver que es de Zubizarreta me surgen dudas.
Es difícil saber donde acaba el amor por un escudo y donde empieza el resentimiento por un pasado reciente en el club que se ha visto truncado.
Es ya muy habitual ver a ex como Cruyff, Del Bosque o Antic criticar a sus ex equipos en parte desde el rencor y no con ánimo de ayudar a 'su' equipo o desde un verdadero desánimo.

Un saludo

 
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