miércoles, abril 22, 2009

La victoria más cara

















Tras una primera parte horrenda de fútbol y excesivamente beneficiosa respecto al resultado, el Madrid decidió en la segunda parte que iba a ganar el partido al estilo d
e la etapa Schuster en el banquillo: atacar de aquella manera y conceder contragolpes. El Getafe montó varios buenos ataques con este panorama, pero sólo consiguió anotar la ocasión de Albín en el minuto 82. Enseguida, Guti replicó con una estupenda falta directa y dejó el resultado en el aire.

Un rato antes de ese gol, pese a un par de buenas opciones de Soldado, ya se veía que el Madrid llegaba, a su manera pero que había encerrado al Getafe, y que tenía opciones de ganar. Esa es hoy por hoy la única virtud del Madrid. La constancia y la ambición. En esas estábamos cuando Casquero desmonta el ya más débil aún entramado defensivo del Madrid, llega al área y cae derribado por un empujón de Pepe. Penalty y expulsión. De manera inmediata, algo nos desvía de la atención de esa jugada que significaba probablemente el final de esta Liga. El portugués, enloquecido por la ira, patea hasta en tres ocasiones a su rival, lanza dos puñetazos a otros jugadores del Getafe cuando le recriminan la acción y se despide del árbitro al son de “Sois todos unos hijos de puta”. Desde aquella agresión de Stoichkov a Urízar Azpitarte no se había visto nada igual en el fútbol español. Lamentable, sonrojante para cualquier aficionado. Las excusas posteriores en zona mixta sólo tienen el objetivo de minimizar la sanción. Pepe no puede decir que no es un jugador violento. Lo es desde que llegó a España, exigido por los riesgos defensivos de un equipo grande y por compañeros de zaga poco resolutivos como Cannavaro. Johathan, jugador del Racing, puede contar también, este mismo año, cómo las gasta el portugués. El fútbol español tiene una bonita oportunidad de demostrar si lejos de la habitual cháchara arbitral tiene la madurez para sancionar unos hechos como éstos.


Lo que sucedió después, penalty ridículo de Casquero presuntamente al estilo Panenka (ni en el mejor gabinete psiquiátrico se podrá explicar por qué un jugador que tiene un cañón por disparo, con su equipo jugándose el descenso y para ganar en el Bernabéu toma esa decisión) y el golazo de Higuaín para el 3-2, hubiera resultado mítico de no ser por la vergüenza anterior. Si así es como quiere ganar el Madrid, está en su derecho. Con niños como Marcelo sacando la lengua y provocando a los rivales tras ganar. La de anoche es una victoria de las que te da tres puntos pero te quita cosas más importantes, por ejemplo, el respeto de tu rival.






















2 comentarios:

jarnes dijo...

El pateo sucesivo de Pepe afectó, probablemente, alguna neurona de Casquero. No veo otra explicación al comportamiento posterior del jugador del Grtafe.

Anónimo dijo...

Tremendo lo de Pepe.

Su mismo club debería sancionarlo hasta fin de temporada por la imagen que dió.

Y gran madridista Angel Torres, pidiendo 10 partidos de sanción. Con socios así, el Madrid no necesita enemigos (si le pilla en la época de Bernabeu, no vuelve a pisar el estadio).

Y ya son bastantes declaraciones de este señor en esa línea, más propia de un antimadridista.

 
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