jueves, junio 24, 2010

Capello y the fucking ball



La jodida pelota. La pelota "de mierda". Presiónenla. Lamento el lenguaje pero de esta guisa captaron las cámaras de tv ayer por la tarde a Fabio Capello, seleccionador inglés, en el final del partido que Inglaterra venció a Eslovenia y la clasificó para octavos de final de la Copa del Mundo.

Mientras atronaba el himno "Dios Salve a la Reina" en el estadio Nelson Mandela de Port Elizabeth, coreada y tomado por miles de hinchas ingleses y sus correspondientes banderas con la cruz de San Jorge, de nuevo las cámaras televisivas, elementos imprescindibles en el fútbol de hoy día, realizaban el habitual barrido por las caras de los jugadores previo al comienzo del partido. En algunos se veía concentración, otros trataban de soltar nervios cantando a pleno pulmón el God save the Queen como John Terry, y otros, la gran mayoría, parecían presa del pánico.

Se esperaba un comienzo de partido frenético por parte de Inglaterra. Encerrar al rival en su área y despejar las dudas. Pero no apareció esa energía. Ningún plus vital reservado a los grandes partidos. Sólo Rooney parecía convencido. Los pross se mostraban de nuevo como ese equipo dubitativo que no sabe si atacar como les enseñaron desde pequeños o por contra obeceder las precauciones marcadas por su entrenador. Inmersos en esas dudas existenciales se encontraban cuando James Milner, en uno de los escasos detalles técnicos del equipo inglés, envió desde la derecha un centro estupendo que Defoe convirtió en excelente al anticiparse a la defensa eslovena y marcar. One to nil, y Capello encantado.

El gol tranquilizó a Inglaterra, que ofreció sus mejores minutos en el campeonato. Nada extraordinario, no se vayan a emocionar, pero al menos jugó un buen rato de toque rápido y profundidad. En teoría, necesitaban más goles para compensar la diferencia en caso de una previsible victoria de EEUU ante Argelia y así liderar el grupo; por prestigio y, sobre todo para evitar a Alemania en el cruce. Pero ni eso sirvió de estímulo. Ni la visión cercana de un enfrentamiento con la bestia negra germana. Total, en cuartos de final podría esperar Argentina, así que casi mejor ni pensarlo.

Dos imágenes fundamentales de la segunda parte resumieron el partido y lo que es Inglaterra ahora mismo. La primera, ver a John Terry cruzarse de manera espectacular para salvar un remate esloveno y levantarse para, a ras de suelo, lanzarse en plancha con la cabeza pero recogiendo los brazos en busca del segundo disparo. No llegó, no hizo falta, pero ese gesto es uno de las más impactantes de lo que llevamos de Copa del Mundo. El prestigio como futbolista de Terry parece haber caído mediáticamente desde el affaire Bridge, y es cierto que a final de temporada cometió algún error impropio de su nivel con el Chelsea, pero sigue siendo un magnífico central. Y un líder, que quiso hablar con Capello, fue señalado por su entrenador...pero continúa como titular. Hasta ahí podíamos llegar. La disciplina termina cuando comienza el valor del puesto de trabajo.

La segunda, cargada de simbolismo, ver a lo que una vez fue la selección más ofensiva (sin demasiada cabeza pero con toda la valentía) del fútbol, intentar alcanzar el final del partido perdiendo tiempo en una esquina del campo. Ante Eslovenia, un pequeño fragmento de aquello llamado Yugoslavia. Como Carrasco en Basilea. Pero claro, para un inglés, aun hoy en 2010, en estos tiempos de maza y martillo, es difícil, y los que lo intentaban no sabían cómo se comporta uno en esa situación. ¿Qué hay que hacer, agarrarse al banderín? Por ridículo resultó gracioso, por historia pareció grosero.

Capello bramaba en el banquillo, con esos cariñosos adjetivos a (para su desgracia) su herramienta de trabajo. Con Alemania y, en un milagro, después Argentina en el horizonte, su equipo deberá presionar la pelota, luchar por recuperarla con buen espíritu. Of course. Pero después, tras hacerlo, aún les faltará un pequeño detalle...jugarla.

1 comentarios:

luis dijo...

Parece que pocos recuerdan que hace 2 años estos mismos jugadores no fueron capaces de clasificarse para la eurocopa. Capello les ha devuelto a la elite, por mucho que algunos quieran eludir este aspecto...
Y sí, ojala mañana sea España la que pida la hora en un corner a la espera del pitido final. Sería una buena señal

 
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