jueves, agosto 05, 2010

Wenger y Bosman


Desde hace casi quince años, con la sentencia Bosman que anulaba la condición y cupo de un futbolista como extranjero si pertenecía a cualquier país de la Unión Europea, los grandes clubes del continente comenzaron a mirar más los mercados exteriores que a sus propias canteras, invirtiéndose de forma gradual pero imparable el equilibrio de nacionalidades dentro de los equipos.

Salvo casos excepcionales, la mayoría de los jugadores que forman cada plantilla no son del país a que el club pertenece, acentuándose la cantidad en la medida de la importancia del equipo. La medida se ejecutó pero siempre contó con detractores. De manera evidente, si cualquier trabajador podía circular libremente por toda Europa, debía ocurrir lo mismo para los futbolistas; sin embargo, ¿algo bueno social y políticamente, podía serlo para el fútbol?

Pese a la irrupción de grandes capitales en los mejores clubes del continente, el presente y el futuro del fútbol está en la formación, en las categorías inferiores. Pero esto lleva tiempo, dedicación y dinero, y en muchos equipos ya no existe la paciencia suficiente. No acuso directamente de esto último a la sentencia Bosman, pero es un hecho que desde entonces cuesta menos fichar un futbolista extranjero que a otro de tu país. El mercado nacional quedó inflacionado y los futbolistas del este, por ejemplo, eran baratos y rentables. Pese a que muchos aficionados lo niegan, los equipos quedaron desnaturalizados: los apoyamos igual, pero sabemos que la mayoría de los que lo representan en la cancha no son "uno de los nuestros".

Indudablemente era el derecho comunitario, pero el fútbol, siempre él, asimilaba los cambios de manera imprevista. Hace tiempo que existen debates en UEFA / FIFA y se plantean alternativas como el '6+5' en los equipos, aquello que el primero que lo mencionó fue Johan Cruyff. Pero si resulta difícil aplicar la tecnología en los partidos, imaginemos si se trata de una decisión trascendente. Hasta este verano, en que la Premier League (dentro de su ámbito, claro) ha dado un paso incluyendo un cupo.

Lastrados por el papel de la selección inglesa, casi irrelevante desde hace más de veinte años en Mundiales y Eurocopas, y preocupados por la escasez de jóvenes talentos, en Inglaterra han introducido para esta temporada la obligatoriedad de que, de los 25 miembros de la primera plantilla, 8 puedan ser considerados "de casa"; cumplirán esta condición todos aquellos jugadores, no necesariamente ingleses, que lleven inscritos en la federación al menos tres temporadas o 36 meses antes de cumplir 21 años. Los llaman home growns. La norma no acota por pasaporte, pero al menos incentiva la promoción de jugadores que llevan en el club desde edad juvenil y a los que se les presupone relación afectiva con el equipo y a veces (nótese la ironía) incluso nacionalidad. Ambas cosas están muy relacionadas, y yo al menos aprecio una maniobra de la Premier entre las líneas de su decisión.

Cuando leí la noticia, pensé inmediatamente en Arséne Wenger y su política en el Arsenal. Ya no sorprende ver jugar a los gunners sin un solo inglés en cada alineación, pero no se puede negar que muchos de los franceses, por ejemplo, que juegan ahora con él fueron reclutados por los ojeadores siendo unos críos. O el caso de Cesc Fábregas conocido por todos. Sin embargo, el entrenador alsaciano se descolgó con unas declaraciones en las que calificaba la nueva norma de "desastrosa para el fútbol y los jugadores". Se quejaba de que "los clubes más pequeños pueden tener que gastar por encima de sus posibilidades y que algunos jugadores podrían quedarse sin equipo". Básicamente, habló de jugadores descartados por los equipos grandes cuyos sueldos serían inalcanzables para los más pequeños. Llevo días buscando la lógica a este argumento y sobre todo pensando en qué le perjudica a él y a su equipo, pero no la encuentro, al menos relacionada con este asunto. Lo más curioso es que en su plantilla hay 13 jugadores "de casa" según la nueva regla de los que 7 son sub' 21. Para un firme defensor del fútbol base como él...

Si de momento no podemos volver a aquello de cuatro extranjeros por equipo o implementar ese '6+5', la decisión de la FA obliga a los clubes a mirar de vez en cuando a sus fábricas. Nacionalizar por que sí es anacrónico, el proteccionismo sin talento no sirve de nada y no todas las generaciones de jugadores son iguales. Pero potenciar las canteras de los clubes, aun con su creciente globalización, es el único futuro del fútbol junto con, también casualmente implantándose primero en Inglaterra, nuevas y restrictivas reglas financieras.

Escrito para Sportyou

Foto: arsenal.com

1 comentarios:

GoolTV dijo...

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Ya me cuentas, un saludo

 
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