lunes, octubre 18, 2010

¿Quién gana los títulos?



Por supuesto, las victorias son mérito de todos los miembros de un club de fútbol. Desde el presidente hasta los fisioterapeutas. Pero, ¿en qué porcentaje, con qué cuota? Esta mañana, Joan Laporta y Joan Olivé han insistido en el calificativo de "impecable" para referirse a las cuentas de la última temporada de su gestión al tiempo que han justificado gran parte de los gastos excesivos en "representación" destacados por la auditoría preventiva encargada por la nueva Junta por los magníficos resultados deportivos obtenidos y los títulos ganados. Cambian cuentas muy dudosas por certezas en victorias antes de jugar los partidos.


En muchas ocasiones, y en el FC Barcelona muy a menudo, en el fútbol los focos se distraen y suben desde el césped hacia el palco. El período 2003-2010 ha resultado el más satisfactorio de la historia del club, tanto a nivel de crecimiento de ingresos, como futbolístico y de títulos: cuatro Ligas. dos Champions Leagues, el Mundial de clubes, entre otros. Pero la inmodestia de Laporta y los suyos resultan palpables. Su mandato tuvo aciertos, errores y casualidades, como en todos los equipos. Hablemos términos deportivos, como han defendido ellos como mayor logro.

En 2003 Laporta y su directiva (Sandro Rosell como vicepresidente deportivo) recién elegida fichan a Frank Rijkaard como entrenador, tras no ponerse de acuerdo, por diferentes motivos, con Guus Hiddink y Ronald Koeman. Buscan a Beckham para terminar fichando a Ronaldinho. No concretan las recomendaciones de Johan Cruyff de fichar a Albelda, Aimar y Ayala. El equipo no funciona hasta la segunda vuelta, coincidiendo con la llegada de Edgar Davids, el cambio de sistema de Rikaard al 4-3-3. Se dice que Rosell quiso despedir a Rijkaard y cambiarlo por Scolari. El equipo reacciona, gana el el Bernabéu y edifica lo que vendrá en los siguentes años.

En el período 2004-2006, guiado por el mejor momento en la carrera de Ronaldinho, el FCB gana dos Ligas y reina en París. Se acierta con fichajes como los de Eto'o y Deco, también Giuly, Belletti o Larsson, aunque se traen otros menos relevantes como Edmilson y Van Bommel. Davids no renueva pero el libreto está aprendido. Rijkaard sube al primer equipo y da minutos a Messi. Puyol y Valdés son indiscutibles. Oleguer y Márquez forman junto con el capitán un gran triángulo defensivo. Se duda de Xavi y no se apuesta por la titularidad de Iniesta.

Tras la victoria en París, el Decosistema. Ya sin Rosell en el club, ni Laporta, ni Txiki, ni Rijkaard, ni los jugadores de casa en el propio vestuario son capaces de evitar que el proyecto caiga en la molicie tras sólo dos temporadas. Eto'o en Vilafranca, Ronaldinho en el gimnasio. En la 2006-2007 aún se guardan las formas con disimulo, en la 2007-2008 se desprecia la Liga y se cae en Old Trafford sin honor. Zambrotta y Thuram fuera de órbita sin Moggi. Laporta se enfrenta a una moción de censura, el 60% de los votantes la apoyan pero no es suficiente para llegar a los dos tercios de votos necesarios según los estatutos del club.

En el inicio del verano de 2008, Marc Ingla, nuevo máximo responsable deportivo, y Beguiristáin se entrevistan con Mourinho. Deciden no aportar por el portugués y Pep Guardiola es el elegido para suceder a Rijkaard. La apuesta por la cantera y por el balón se radicalizan, en el buen sentido. Pedro y Busquets cambian el banquillo de la tercera división por la élite mundial. Piqué es repescado. Deco y Ronaldinho purgados, como después lo seria Eto'o. Messi recoge el '10' y se convierte en el mejor jugador del mundo. El resto, historia conocida por todos: ocho títulos y el mejor fútbol visto en años.

Si repasamos todo lo anterior, las culpas y méritos son repartidos. Si nos centramos en 2009, con los seis títulos, difícil y atrevido es otorgarle mérito a alguien más que a Guardiola, Vilanova y los futbolistas. Como casi siempre en la centenaria historia del club, los directivos han hecho todo lo posible por perturbar a los jugadores, como si éstos no fueran capaces de hacerlo ellos solitos. En realidad, para qué discutir, cuando alguien lo expresa de tal manera en que ni presidentes, ni directores generales ni entrenadores sirven para nada; el señor Ibrahimovic hoy entrevistado en El País: "En el Barça, cualquiera puede ser entrenador. Cualquiera puede entrenar a un equipo con esos 22 jugadores. Para mí, incluso, no sería difícil hacerlo. Dicen que han ganado seis títulos, pero ¿quién no lo haría con ese equipo?" Al final, los aplausos para quien más los merece:  los cocineros/as de la residencia de La Masía y los médicos de Messi.
 
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