sábado, marzo 24, 2012

Barça, variaciones y permutaciones


La estadística, tan utilizada últimamente en el fútbol pero casi siempre de forma cuantitativa sin el análisis cualitativo, define permutación como una de las posibles ordenaciones de todos los elementos de un conjunto. Sin Alves, Adriano y Abidal, el FC Barcelona se presentaba en Mallorca con dos opciones, bien defensa de cuatro con un jugador del filial, bien teórica linea de tres con el riesgo de la posición de Mascherano, demasiado abierto (como en Valencia) para sus características como central corrector.

Guardiola eligió la segunda opción, pero acompañó la decisión con un sinfín de ajustes adicionales. Busquets con su impecablemente sincronizado movimiento de ida y vuelta, para construir y para defender casi en la misma jugada. Thiago, sustituto de Xavi en el XI pero al tiempo con forzosa atención a la banda derecha, ante la avanzada posición de Puyol y la correspondientes coberturas del resto de los defensas. 

Del medio campo hacia delante, variación constante de posiciones, combinación de roles para jugar por fuera y por dentro, Alexis, Pedro. Solo Fábregas pareció quedar al margen. El infame estado del césped de Mallorca pareció empujar al Barça a buscar el dinamismo habitual de su juego por esta vía del intercambio zonal, dada la dificultad de lograrlo con el balón a ras de suelo. El gol de Messi premió la iniciativa de los azulgrana, aunque solo fuera por las intenciones.

Guardiola, justo antes del inicio de la segunda parte, avisaba a Thiago haciendo el gesto de la tarjeta y llevándose el dedo índice a una sien; no sirvió de nada. Thiago expulsado y durante cinco minutos, el Barça pareció a merced del Mallorca. Muy mala pinta tenía el futuro del partido y del campeonato para el equipo barcelonista. Mientras, su entrenador, lejos de la histeria, dedicó esos minutos a pensar qué hacer. Se decidió por Montoya en lugar de Cesc. Defensa de cuatro más convencional. Acertó. El lateral del filial se comportó con competencia absoluta y Busquets inició con más tranquilidad la recuperación de la posesión, primero para serenarse, después para buscar una oportunidad y cerrar el partido.

Con Iniesta ya convertido en dueño y señor, Piqué y Puyol decidieron quedarse tras un córner propio. Con 10 y con 0-1, sí. Combinaron entre ellos para hacer llegar la pelota a Messi, y el rebote en el poste permitió a Piqué adornar con gol su mejor partido en semanas.

Desde Pamplona el Barça solo sabe ganar. La distancia con el Madrid se ha recortado y está obligado a competir por la Liga. La evolución permanente de su fútbol a veces alarga el camino en la búsqueda de los puntos, pero es la mejor manera de no quedarse anestesiado al agradable y cómodo calor de la complacencia ni sucumbir a la histeria de la excusa.

Foto: fcbarcelona.cat

sábado, marzo 10, 2012

Messi, dos fotos y carnet


Si no fuera porque son obvios los cuidados físicos y de entrenamiento que necesita un futbolista de élite, y más en su caso, con antiguas lesiones musculares, podríamos decir que lo único que requiere Leo Messi para jugar al fútbol son dos fotos y la ficha federativa. Así, como un chaval de 25 años que apura el tiempo con sus amigos por puro placer, se comporta, con una naturalidad que asusta.

Tres días más tarde de los cinco goles al Bayer Leverkusen, las portadas de la prensa, las reacciones por todo el mundo, contrastan con la imagen de un bajito, cabeza agachada, recogiendo un balón abandonado en el césped, mientras el resto de jugadores cumple con los saludos propios del final de un partido. Messi coge la pelota, la bota un par de veces y se dirige al vestuario, donde se la firmarán sus compañeros. Es otra pieza para la colección, pero es inevitable evocar a un crío que se marcha a casa porque ya no hay luz en el campo y su madre le espera para cenar.

Ni las cifras de goles y asistencias, ni los títulos con el equipo, ni los premios individuales resultan suficientes para ni siquiera acercarse a la dimensión que adquiere Messi en un terreno de juego, al tiempo que tampoco parecen modificar sus rutinas ni su comportamiento. Transportar la alegre irresponsabilidad del jardín de infancia a la seriedad del fútbol superprofesionalizado. No dejar de intentar ese regate que hacías con cinco años en un campo de tierra por los mejores estadios del mundo. Buscar a menudo al compañero con que mejor te llevas, como hacías con tu amigo en el cadete hace ocho años. Llorar tras perder una final de Copa porque se escapa la oportunidad de otra celebración.

El absoluto impacto del juego de Messi desde que Guardiola aquella noche en el Bernabéu le sacó de la banda, iniciando esa transformación para pasar de ser el mejor extremo derecha del mundo a discutir el trono de mejor jugador de la historia, el incremento de su influencia en un grupo con muchos otros grandes solistas, su silencioso liderazgo fubolístico, todo ha llegado de forma tan decisiva como espontánea. "Nuestra obligación ha de ser darle el balón a Leo en las mejores condiciones posibles y sentarnos a ver cómo acaba", Guardiola, privilegiado al poder ver al genio todos los días preservar la esencia del juego, cuando lo que ocurría en el verde era lo importante.

Los goles del FC Barcelona 7, Bayer Leverkusen 1, vídeo HD, audio RAC1 (Joan María Pou)
 
Copyright 2009 ADN Fútbol. Powered by Blogger Blogger Templates create by Deluxe Templates. WP by Masterplan